MALA VISITA A PROFECO PARA INICIAR COMBATE

LÍVINGSTON SALUDA

Luchemos porque no nos roben la carcacha NISSAN

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lunes 23 de febrero de 2009

RENOVADA VISITA A PROFECO

Estaban por anunciar la llegada de un nuevo Delegado. Por más de un año, la delegación navegó por procelosos mares de corrupción sin capitán que la resguardara de la piratería rampante. Hipólito Prieto dejóel puesto y quedó acéfalo. Él estaba involucrado en un escándalo periodístico relacionado con el tribunal superior de Justicia del Estado de Morelos. Ganó su caso y me dijo: — Me duele dejar este lugar donde defiendo a los consumidores pero como Magistrado gano más.
Le ha estado supliendo, como encargada del despacho, la Lic. Blanca Selene Corona. Y así se las gasta:
Llego a presentar mi queja en contra de los pillastres de NISSAN, NISSAN AGRÍCOLA, CREDI NISSAN y una tal NRFM que es la financiera de los vendedores de autos nuevos de esa marca.
Para empezar, se niega a recibir un billete de depósito.
Alega que se trata de un asunto financiero y que PROFECO no los puede tratar.
Está en un error. La compra de cualquier artículo a plazos está patrocinado por alguna financiera de factoraje, casi siempre de la propia comercializadora. Todos los negocios tienen su rama de préstyamos a clientes. Por lo regular, tienen su personalidad jurídica propia. La línea de crédito, la que le extiende los pagarés que usted se obliga a liquidar en los plazos señalados, está bajo la administración de ese ente jurídico. Sin embargo, usted hizo su compra en la comercializadora y es ella la que debe responder por la garantía del producto, por los servicios que requiera y, en última INSTANCIA, por la devolución o reemplazo del producto.
Por muchos años, las comercializadoras de autos nuevos han pasado sus ventas a crédito a una financiera que lo mismo puede ser una que dependa del consorcio del fabricante que de otra institución de servicios financieros. Y así, escamotean la garantía, los servicios y las inconformidades que p´resenta el cliente. La rama financiera manifiesta que nada tiene que ver con la calidad del producto, la garantía, las reparaciones o devoluciones. El comerciante, por otra parte, se niega a atender al cliente por los abusos del prestamista: por los elevados intereses, por exigir intereses sobre intereses o porque se han atrevido a alterar el monto del pagaré.
En mi queja presento un problema de tal índole. La financiera de Nissan dio un págaré global por una suma fija integrada por 48 pagarés fijos, pagaderos mensualmente.
Un año después transforma el pagaré en un pago mensual con casi mil pesos de más al valor nominal de su pagaré. Esa transformación que adultera un documento inalterable pór naturaleza, obedece a este motivo: le agregan el costo de un sewguro automotriz.
Usted reclama tanto a la financiera como a la comercializadora de autos, NISSAN AGRÍCOLA o AUTOMOTRIAZ Y AGRÍCOLA, ese abuso. Y le explica alguien de manera informal, no oficial, no legal, que se debe a que sólo le dieron un seguro por un año y que en el contrato de adhesión (las cláusulas que vienen en letra chiquita al dorso de lo que firmó, en la carátula se estipulaba que después usted tendría que pagar de un trancazo el costo anual de un seguro, con un mes de anticipación al vencimiento del que le “regalaron”.
De nada sirve que usted objete semejante artimañana: —No, yo firmé no doce poagarés con un valor, $3,325.57 sino 48 por ese monto y eso es lo que debo pagar. Nadie me advirtió que esa cantidad sería aumentada en el mes treceavo y que perdería el seguro que usted incluyeron en el contrato.
También afirma usted que nunca hizo trato con la tal financiera NFRM, sino que únicamente llevó a cabo la trtansacci´on con la vendedora de NISSAN AGRÍCOLA quien representaba a la concesionaria. El contrato que usted firmó lo hizo con la automotriz y agrícola y que el contrato que le extendió es un fraude que debe ser penado, precisamente, por PROFECO.
¿Por qué? Pues porque dos leyes federales así lo exigen: La NOM 160 de la Secretaría de Economía y la LEY FEDERAL DE PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR. Ambas prohíben terminantemente que el vendedor presente un contrato ajeno: el que vende hace su propio contrato, lo autoriza la PROFECO y éste debe de tener entre sus cláusulas que cualquier controversia debe dirimirse en PROFECO, como autoridad competente; que debe ser en el lugar donde se adquirió el auto y está el domicilio del vendedor; que debe responder por la calidad del auto tanto el fabricante como el vendedor y que la garantía que debe otorgar obliga a que ningún servicio dure más de dos meses; que si hay un accidente, debe proporcionar grúa para llevarlo a sus talleres; que cualquier cosa estipulada en el contrato– especialmente el monto de las mensualidades del pago pór el crédito otorgado– no puede ser alterado por el vendedor y que tampoco debe contener ninguna estipulación que le permita unilateralmente modificar o cambiar lño convenido.
Ambas legislaciones obligan a mucho más a la comercializadora de autos nuevos, péro únicamente he mencionado las principales que, en mi caso, son totalmente contrarias a esas leyes.
Entonces, ¿usted se imagina a la garante y custodia de que esas leyes se cumplan, negándose a admitir una queja sobre violaciones en contra de PROFECO? ¿Usted podrá admitir que la encargada de cumplir y hacer cumplir ambos cuerpos federales que norman la operación de compraventa de autos, pretenda proteger de tal modo ala concesionaria Nissan cíbnica y sinvergüenza que debió haber tenido su contrato de adhesión en regla no cuando yo compré sino TRES AÑOS ANTES?
Es equivalente a hacerse cómlice de Raúl Iragorri, que le impportó un gorri y un pito tanto las leyes como PROFECO porque sabía que se podría entender con ellos, llegado el caso.
Pareciera que ordenara: — No recibas esa queja. No quiero ser multado en casi medio millón de pesos por PROFECO, como le ocurrió a mi compadre, el suegro de mi hijo, el de MARSELLAUTO, que le vendió un auto con tranzas semejantes al mismo consumidor. Diole que firmó contrato con una financiera y que eso no es competencia de PROFECO.
Pues, no, WAlter Lívingston Denegre Vaught compró en Nissan Agrícola. Allí, Iragorri tendría que firmar con él un contrato autorizado por PROFECO y que no tuviera las irregularidades que señalo. Y el único responsable ante elñ consumidro, la Ley y las autoridades administrativas, es elk concesionario bribón.
Y si él se sale pór peteneras por eso hay autoridades, opinión pública y leyes que deben ser obedecidas a como de lugar.
Por eso, a nadie debe sorprender que mi queja haya sido prácticamente censurada, dirigida y casi negada por la funcionaria. Una conciliadora de su mismo nombre, Blanca Corona– quien dice que no es pariente de Blanca Corona Marquina, encargada del despacho de la Delegación PROFECO en Morelos– a cada rato se levantaba de su asiento frente a mí para ir a quejarse de que yo quería reclamar tal cosa y, desde luego, la servidora pública encargada de “servicios al consumidor” me mandaba decir que eso no lo pondrían en la queja, hecha al gusto y satisfacción de tal funbacionaria, ¿querrán creerlo?
Hubo, a mi solicitud, y por obligación del trámite, una llamada al GERENTE DE SERVICIO NISSAN AGRÍCOLA, señor Mario Navarrete: — Dice el cliente que le tienen secuestrado su auto y que usted se negó rotundamente a dejarle ver en qué estado está después de la reparación. El Sr. Navarrete lo negó cínica y falsamente,
Habráse visto. Insistí hasta la saciedad. Le dije que eso era improcedente, ilegal y un fraude: tenían secuestrado mi auto, haciéndose dizque “injusticia” por su propia mano… Navarrete declaró a mi grabadora: “Lo siento pero no puedo mostrarle el auto por órdenes superiores”. Así mintió, así perjuró, así cometió la canallada de hacer falsas declaraciones ante autoridad.
Y luego, Blanquita ya no habló. No más decía, fáticamente, “pues sí, claro, tiene usted razón,” etc,
Es decir, la representante de una procuraduría en defensa del consumidor, ya estaba por consigna de quien NO es su pariente, en contra de él. No estaba para ayudarlo. Pedí que además de impedirme ver el auto, le preguntara por qué no hacían un diagnóstico y revisión del sistema de frenos que había causado ya tres accidentes consecutivos. El representante de Iragorri, Navarrete, le dijo que estaban perfectamente bien y que no necesitaba que se hiciera ningún “chequeo ni reparación, aunque lo ordenara el cliente”. Con esto terminó la llamada que no consta en el expediente, además…
En fin, ya le contaré mañana que hay de más sobre este asunto de PROFECO en Cuernavaca.
Por hoy, gracias por permitirme ir al grano sobre este asunto de los pillastres metidos a vendedores de autos..

 

Una respuesta to “MALA VISITA A PROFECO PARA INICIAR COMBATE”

  1. añoz Says:

    que impresionante! Ojalà y sigas. Haces lo mismo que Ralph Nader. Te felicito

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