A MANERA DE JUSTIFICACIÓN DE LA TIRADA:

A MANERA DE JUSTIFICACIÓN DE LA TIRADA:

O, ¿POR QUÉ DESTELLARÁ

EN EL HORIZONTE EDITORIAL

IRIS DE LOS IRIDISCENTES OJOS VERDES DE LA NIÑA DE LA ISLA DEL CARMEN?

A MANERA DE JUSTIFICACIÓN DE LA TIRADA:

O, ¿POR QUÉ DESTELLARÁ

EN EL HORIZONTE EDITORIAL

IRIS DE LOS IRIDISCENTES OJOS VERDES DE LA NIÑA DE LA ISLA DEL CARMEN?

Julia María del Carmen se llamó mi madre.. Más que apropiado nombre si tomamos en cuenta que Julio es el mes sagrado para los carmelitas, pues el día 16 se celebra la liberación de la isla de los piratas, precisamente en el día de su patrona: la Virgen del Carmen. Además, el pueblo es tan devoto de la sagrada imagen que mi padre reconoce que su mayor error de juventud fue el haber escrito que habría progreso en ese desgraciado pueblo hasta el día “en que cayera la última piedra, del último campanario, de la última torre de la última iglesia”. El templo de la Virgen del Carmen era el primero y primero moriría todo el pueblo que se cayera la más ínfima de sus hermosas tejas francesas. Así es que todo el mundo le negó al sacrílego hereje su acostumbrado patrocinio para el siguiente número del periódico que dirigía y que se llamaba Iris en honor de la isla del Tris. ¡Acabada la publicidad se acabó la rabia atea, la mordacidad anticristera y la sátira de la crítica marxista! Nacido yo, días después de aquellos aciagos hechos, el presbítero se negó a bautizarme. No fue sino hasta que mi santa madre le llevó a la virgen su hermoso manto bordado con preciosas joyas, vestido hecho amorosamente con sus propias manos y pusiera temblorosamente sobre la pequeña cabeza de la efigie una corona riquísimamente ornamentada, que mandó a hacer en la famosa joyería “La Princesa”, que el mismo rencoroso cura perdonó a mi padre y lo reconcilió con el pueblo. Así también, dice mi padre, se sintió mejor, muy a tiempo, en su conciencia, con el alivio de su madre (mi queridísima abuelita Elena), quIen sufrió dulce, callada y resignadamente los actos heréticos, hieráticos, “las herejías” de su indomable hijo, pecados de juventud, travesuras que contribuyeron al ostracismo de la pequeña familia Denegre-Vaught Alcocer … “El pueblo carmelita es profundamente católico”, comenta a menudo mi padre.

Y no obstante, la Isla del Carmen es una porción de tierra rodeada de ensueño y de amor. Eso no lo escribió un poeta sino un jurista y probo juez: Don Perfecto Baranda.

Mucho tiempo hacía que restauró el Ayuntamiento los Juegos Florales de las Fiestas de Aniversario de la Independencia del Carmen, de Julio. Invitado por el gobernador, estuve allí en 1959, acompañando a Doña Julia para la coronación de la virgen. La memoria se decora de horizontes marinos, lejanías nostálgicas, leyendas piráticas y cuentos narrados por el inolvidable, bullanguero y talentoso amigo Juanito de la Cabada, el inmortal escritor de los purpúreos pies y poesía declamada cordial y amablemente por lindas y alegres muchachas. Evoco miríadas de sonrientes chiquitas que llegaban en bicicletas de variados modelos multicolores a frescas, blancas casas mediterráneas, techadas con tejas marsellesas rojas de Martín Freres.

Adentro, algarabía, bullicio sobre las melodías sincopada que surgía evocadas por dotadas intérpretes de ancianas partituras sobre atril del piano europeo, de fines del siglo pasado, bien afinado, though. Y, acordes de bambucos colombianos arrancados a muy templadas guitarras yucatecas que desgranaban canciones de Gonzalo R. de la Gala y de Pepe Navarro. Escucho embelesado sus acuarelas tropicales plasmadas en el ambiente de la monótona brisa de los abanicos que bañan las carnes ardientes:

“Paseo sentimental por el Pasado”, embarcados en el magín de José Narváez Márquez:

“El viaje era por mar

En una pequeña y lenta embarcación

que navegaba a corta distancia de la costa,…

Primero, una débil lucecita en Haltunchén…

Luego, el faro “El Morro”

con su fulgurante centellear.

Y, poco después, surgiendo de las sombras,

como cuatro estrellas fijadas en la lejanía,

las luces de los cuatro focos de la Catedral…

Y tras ese largo paseo, alguien propuso: — “Ciudad del Carmen”. , ¡Todos!

Nos levantamos con la copa en la mano, como si fuéramos a brindar, dispuestos a cantar el himno que compuso a nuestra tierra. Recordé fácilmente la letra, pues la entoné cuando niño, desde un salón de fiesta, en medio del jaleo, la algazara y zarabanda de los festejos del 16 de Julio de los carmelitas radicados en la Ciudad de México.

Cantaríamos al terruño con el hondo afecto de siempre. Al Carmen, donde no nos dejaron crecer; sí, porque aunque nunca di mis primeros pasos en esa blanca arena, allí fui mecido por la brisa del mar y al compás de la hamaca recibí la primera muestra de amor, los arrullos y arrumacos que me prodigaba la madre de ¡aquellos ojos verdes!, cuyos resplandecientes iris iridiscentes se tendían ilusionados al horizonte, regalándome un porvenir de arco iris; ¡aquellos ojos verdes de mirada serena!, tan quietos como un lago, reflejos destellantes de laguna azul tan añorados por sus rendidos admiradores, desconsolados porque no los volverían a ver ya.

Y, allí, en su vientre, fui estremecido por los embates de las tormentas que sacudieron a mi padre, cuando quiso convertir nuestra Isla en Utopía fraternal, igualitaria y proletaria, conjurando la furia de los caciques con la varita mágica abra-PALABRA cadabra del fulgurante editorial, del iridiscente “IRIS”, del adolescente periodista que al conjuro de su terrible palabra anarquista (al estilo de Bakunin y de Kropotkin) espantó a “LOS VAMPIROS DEL CIVISMO”, desatando, como Próspero, La Tempestad que, ¡Gracias a Dios!, lo llevó en torbellinos a la capital para desarrollarse republicano y liberal; ya librero, liberó a Ariel de la garra de los Calibanes y de la implacable guerra a muerte de los “Pica-Pica”, picados por las banderillas satíricas de mi padre en verso:

Resulta que el señor “Pica-Pica” pagó sólo la mitad del precio de la plana de “Iris”, y por más que los estudiantes le rogaron que liquidara el resto, el señor empresario se negó rotundamente. El periódico le dedicó una página del siguiente número en que criticaba esa actitud. Además, lo fustigó por otra excéntrica actitud. Como concesionario de la Plaza de Toros, aprovechaba las oportunidades para hacer públicamente el ridículo, dizque toreando. Su actuación taurina, aparentemente, dejaba mucho que desear:

“Pensará el señor Artiñano que nos regalan los materiales de nuestra publicación:

Vaya pues con el señor

que aprovechando su influencia

se echa para su conciencia

un pecadillo menor.

Haciendo de mataor

hasta provoca risillas

pero las banderillas

las pone como el mejor”.

Después de recordar la sátira a Pica-Pica, y lo trágico de las picardías del hombre de artimañas, mañas arteras que causaban gran dolor a sus paisanos, quienes lo maldecían y hasta deseaban que sucumbiera del mismo modo que su padre, se oye el cuchicheo del huésped: –¿Y cuál fue ese modo? La historia que se desgrana en medio del expectante silencio me llega casi ininteligible, como un murmullo:

— Cayó víctima del marinero, artillero certero, que le disparó a quemarropa como castigo por haber puesto en la calle a la inerme viejita. Sacó las escasas posesiones de la pobrecita…Llegando de su viaje antillano, el ítalo lobo de mar, dejó atrás el ocaso, que agonizaba teñido de sangre en desgarradoras nubes de la tarde. Ya bajo luna de plata, se dirige raudo a la oficina de Artiñano y no más tres tiros le dio: –”¡Te dije que no lanzaras a mi madre, desgraciado!”…

Ni un minuto de silencio….Prorrumpe el viejo Steinway, en arpegios con trémolo y fortísimo; ya en medio del jolgorio, se escuchan también tremolar a las guitarras y surgen las notas del vals y, puestos de pie, cantanmos a coro, mientras nos cogemos de las manos y nos columpiamos al ritmo de tres cuartos:

http://www.campeche.gob.mx/csocial/Instituto-cultura/Instituto-Cultura1.htm

Esta escuchando “Soy Campechano”, original de José “Pepe” Narváez.

El Instituto de Cultura de Campeche y El Centro Cultural Casa No. 6 le invitan todos los jueves a la

” SERENATA CAMPECHANA”

con

“Los mejores trios de Campeche”

En el Centro Cultural Casa No. 6 Calle 57 No. 6 entre 8 y 10 (Frente al Parque Principal)

ENTRADA LIBRE

EL HIMNO CARMELITA

Molto Piano y ralentantto:

Ciudad del Carmen semejas tú,

Perla engarzada en el Azur.

Azul divino que sólo se mira

en tu cielo y tu mar.

VIVACE Y ALLEGRO:>

Ciudad del Carmen

caricia de olas

debajo de un Palmar.

Arenas Blancas

nido de olas

y de promesas de amoOOOOOR….

Palmeras cimbreantes

como abanicos abiertos hacia el soOOOOL!!!l.

Agua fresquita de coco.

Ostra exquisita y sensual.

Hamaca criolla en que duerme

la muchacha tropical.

Ciudad del Carmen,

Isla de Ensueño,

Encantadora y Gentil

Son tus mujeres

de ojos ardientes y labios carmesí.

Por contemplar tus ocasos

y ver tu cielo y tu mar,

Ciudad del Carmen, quisiera,

en tus playas el alma dejar.

¡TAN, TAN!...

Y al concluir nuestro querido himno natal, estoy bailando con Carmelita, besando sus “ojos ardientes y sus labios carmesí”. ¡Ay, Carmen!…

Soñamos, mientras nos mecemos en sillón de caoba y bejuco… Con ¡toda felicidad!–¡salud! –en esa sede de calma, luna luminosa, fragancias, risas suaves salpicadas de olas y tradiciones susurradas cadenciosamente por Cármenes del Carmen que hacen honor a su nombre:

CARMEN SIGNIFICA CANTO. LA HISTORIA DEL CARMEN EN UN TRIS:

Porque Carmen en latín culto significa cántico, poema. Recibiría este nombre porque fue un dieciséis de julio, día de la virgen del Monte Carmelo, de 1717, en que derrotaron en forma definitiva y absoluta a los últimos piratas, y los heroicos pobladores, agradecidos por el milagro, quisieron cambiar el triste nombre de Tris por el romántico de su Señora, más propicio para festivales de la palabra, en prosa o en verso.

Pero consumada la expulsión de los piratas, tomó el nombre del virrey que había designado Primer Gobernador de la Isla, a principios del siglo XVIII, al dos veces vencedor de los piratas, Don Alonso Felipe de Andrade, valeroso representante de Valero, por lo que tras la hazaña de julio de 1717, Isla Valero dependió directamente de la capital. Un siglo más tarde, Iturbide ordenó que perteneciera a Puebla. Después fue de Tabasco, Yucatán y Campeche. Y hasta el 2 de octubre de 1828 fue designada con el ansiado título del Carmen.

Entonces recibió el escudo que ostenta el lema: “El Carmen por Yucatán y ambos por la República”, estampado en piedra en el frontispicio del antiguo palacio municipal. No obstante, la villa se incendió en 1850 y todo el caserío fue arrasado.

Tres años después, sobre las ruinas del villorrio, Don Tomás Marín, marino, ingeniero y general trazó la ciudad, recibiendo ese título del Presidente Comonfort, en 1856. Allí comienza, apenas, la historia de Ciudad del Carmen.

Un siglo más tarde, en esos antiguos Juegos Florales Nacionales, escuché una apacible noche de 16 de julio:

“¡Isla a proa..marinos!,/ vocifera Alaminos a su grey de Ultramar..En sus papeles de marear,/ no hay signos, ni señala su brújula designios/..te proclama Señora / con el nombre de Tris”.

LA TRISTE ISLA

Sí, el poeta campeón de aquellos Juegos, consigna el hecho histórico de que fue Antón de Alaminos, Piloto Mayor, que había navegado con Colón, quien llamó al lugar “Isla Triste” porque la encontró en abandono y sin pobladores, en mayo de 1518. Había bautizado al estrecho que supuso era el límite de la tierra descubierta, Boca de Términos (entre las islas de Aguada y del Carmen). El nombre figuró en mapas y cartas geográficas con la abreviatura “Trs”, contracción de Términos o de Triste.

(1.-)Tristísimo apócope transformado en “iris” que me conduce como un iridiscente hilo conductor a la causa por la que hayas publicado la Crónica de Yucatán de López Cogolludo.(2.-)

En efecto, en la obra del Padre Diego López de Cogolludo se consigna el dato, ampliamente difundido de cómo la expedición de Juan Grijalva que piloteaba Antón de Alaminos, fue la que descubrió y reconoció la Laguna de Términos y desembarcó en la Isla del Carmen, tras la segunda derrota que sufrieron ante los bravos indios de Champotón que los expulsaron de sus playas, en 1518. Estas son las palabras del cronista:

LA CRÓNICA DE YUCATÁN

“Como la instrucción era que pasasen adelante, salieron del puerto Potonchan (y advierto que es el que se llama Champotón, y así lo nombraré de aquí en adelante): prosiguiendo al Occidente, llegaron a la laguna que se llama de Términos, cuya salida a la mar parece como boca de río, que por tal la juzgaron. Decía el piloto Alaminos que aquella boca partía términos con la tierra de Yucatán, que era isla, y por eso le pusieron aquel nombre, que hoy permanece en las cartas de mareaje. Allí salió a tierra el general Juan de Grijalva con los otros capitanes y muchos soldados, y estuvieron tres días, y recorriendo todo aquel paraje hallaron que Yucatán no era isla, sino tierra firme, con la que adelante se ve al Occidente. Reconocieron también ser buen puerto (y a no pocos ha dado la vida recogerse a él, navegando esta travesía de la Nueva España) y hallaron otros adoratorios con ídolos de palo y barro, casas de cal y canto, como las otras que había visto. Creyeron que habría allí cerca alguna población; pero no era así, porque aquellos adoratorios eran de mercaderes y cazadores, que pasando sacrificaban en ellos. Lo que hallaron fue mucha caza de venados y conejos, y habiendo sondeado la laguna, y llevando buena razón de ella, se embarcaron.”

El padre López de Cogolludo refiere también la segunda visita de los españoles a la isla. La hizo Cortés tras su salida de Cozumel, en marzo de 1519. También piloteaba Alaminos:

“Llegaron a la laguna de Términos, donde se dice hallaron otro navío. Había enviado por delante un navío pequeño y buen velero, que reconociese el puerto, y si era tierra a propósito para poblar y había mucha caza como se decía, y pusiese señal de cómo había llegado. No le hallaron en este puerto; carta sí en que decía, cómo era buena tierra y de mucha caza, y que había halado una lebrela que en el viejo pasado se quedó en tierra, la cual luego que vio el navío, hacía muchos halagos y señas, y estaba muy gorda.”

Por cierto, la Ordenanza de Montes, publicada en México en septiembre de 1795, y aprobada por real orden de febrero del siguiente año, el gobierno estableció en la isla un presidio, dándole de extensión 30 leguas. Y presidio fue más de un siglo. Al hacerse la Independencia, el presidio que era gobernado directamente por el virreinato en lo civil y militar, se agregó a la Capitanía General de Yucatán, de cuyo obispado e intendencia dependió en lo eclesiástico y financiero, formándose un Partido de la entonces llamada provincia, y que más habría de erigirse en Estado de Yucatán.

Justo Sierra O’Reiley consigna en su Partido del Carmen que así continuó, sin alteración, hasta que se transformó en Territorio por decreto de 16 de octubre de 1853. Promulgada la Constitución del 57, proclamada en Campeche la separación del resto de Yucatán, siguió su suerte el Carmen hasta la definitiva erección del Estado, “del cual forma hoy el Carmen el partido más rico, interesante y productivo.”

ISLA VELERA HACIA LA LIBERTAD

Por eso fue que tu entrañable amigo, Toñico, Salvador Antonio Vadillo Oconue,–cuyo hijo habría de vivir varios años en casa de mi abuelita Elena, aquí en México, donde llegó a estudiar Ingeniería–, le puso vela y motor a la Isla para escapar de la prisión de la injusticia:

Voy a ponerle velas a mi Isla,

diez, veinte cien,

quien sabe cuántas

y por las dudas

un motor de borda

que sirva de emergencia.

y levaremos anclas

después de consultar a las estrellas,

dejaremos el lodo

que nos une con la carpeta sólida,

en busca de otros cielos

con amplitud de espacios,

donde la vida sea

lo que debiera ser:

LIBERTAD DE PALABRA,

LIBERTAD DE PENSAR,

ARROJAR POR LA BORDA

BASTARDAS AMBICIONES..

¡Voy a ponerle velas a mi Isla!

¡Qué bonito es soñar!

Toñico continuó las tareas literarias que había comenzado contigo. Fue fundador y director de Brecha, revista literaria que duró años y que nos enviaba desde el Carmen, para nuestro ocasional solaz y goce.

Fue un poeta de ideas socialistas. En El Pan, Radamés Novelo Zavala, su compilador, lo tiene diciendo al principio del poema (3.-):

“Los pequeñuelos lloran y piden a la madre/ un pedazo de pan./ Pobrecillos, ignoran que el padre, el obrero, en su afán,/ ya recorrió talleres en busca de trabajo./ Y regresa abatido sin el pan, cabizbajo…”

EL DUELO CON “PANCHO VENADO”

Fue Toñico quien te animaba a batirte con Pancho Venado, en el Campamento del “Kilómetro 47” (4.-) que narro al principio de la segunda parte de esta obra.

— Sí, Jorge: Aquí estamos en un campamento de meros machos y no hay forma de que te eches pa’tras…Espero que por puritita suerte le pegues tú en una pierna, un brazo..¡y te salves!..Pero, ¡p’s si no, ni modos!

–Pues sí, pero fíjate cómo mata venados: con un solo tiro de pistola. ¡Es tan chingón que no sabe de las escopetas! Y tú has visto ¡cómo, se echa las palomas al vuelo!…¡Está cabrón! Pero, tienes razón.. Ya no hay remedio…

–Pues, Jorgito, ponte a practicar unos tiros: que llegues al duelo un poco entrenado…

–No,¡qué voy a practicar ni qué carajos!…Si ni tiros suficientes tengo…¡Mejor me pongo a escribir cartas a mi madrecita, a mi esposa, a mi futuro hijo, a mis amigos…¡Voy a despedirme, Toñico!

¡Y don Jorge, se pasó ese día hasta la madrugada escribe que te escribe cartas y cartas a todos los que quería, que eran muchos…!(6.-)

Y fue Toñico quien llegó muchos años después al Liceo Carmelita, también. No a estudiar. Dirigió el taller mecánico y fabricó un motorcito –el primero armado en el Carmen– que pudo haberle inspirado la idea de ponerle motor de borda a la Isla para escapar de la prisión de la palabra en búsqueda de libertad de pensamiento y de expresión.

Porque, papá, el Carmen fue Presidio colonial; fue presidio para los anarquistas y socialistas en cada uno de sus kilómetros cuadrados, en los años Treinta; siguió siéndolo en los 50’s y Radamés pone en “A MANERA DE PROLOGO”, en 1985, en el poemario de Toñico–publicado por el Grupo Brecha–la queja en versos del asfixiante ambiente del que anhela escapar Toñico surcando olas, vertiginosamente, bergantín con proa hacia la emancipación; verga, sostén de blancas velas, en búsqueda de la verdad: el bonito sueño de un poeta reprimido que pone hasta mil velas a mi Isla, para dejar atrás el cieno de la intolerancia.(7.-)

Y si de modo tan lacónico la protesta del poeta en pos de la potestad, nos ayuda a concebir parte de la realidad carmelita, para describir el paisaje, ¿qué mejor que rendir tributo al camarada Toñico pidiéndole prestada su cálida, cadenciosa y vibrante voz, de hombre enamorado del terruño y de la mar de infinita “variedad de verdes y de azules que el Astro Rey sobre sus aguas pinta y parece que anhelo insatisfecho le lleva a practicar en cada sitio, buscando un nuevo verde que haga juego con el azul del infinito”, inclusive el verdinegro donde termina la Isla, para acuarelear al Carmen a la Claussell, retratando autóctona y poéticamente la Isla?

DE LOS PERIÓDICOS “IRIS”

Puede ser que todo lo anterior haya influido para que el periódico que diseccionaremos reciba el título “Iris”. Pero, resulta insólito que descubramos una razón histórica insospechada por el joven director de aquel entonces. Sí, es inverosímil que ignore el editor de 17 años de edad que ¡¡109 años!! antes existió “El Iris”, el primer periódico mexicano ilustrado con litografías. Fue, asimismo, el primero en publicar caricaturas políticas.

Tres personajes ilustres lo editaban: el cubano José María Heredia, luchador por la independencia de su patria y dos carbonarios italianos Claudio Linati y Florencio Galli. Con lo anterior basta para denotar el tipo de publicación que surgió en medio de los estertores de la incipiente república, apenas liberada del temprano imperio.

En el primer número se tiene el siguiente ideario, bajo el rubro Introducción:

“Al empezar la publicación del “Iris”, creemos de nuestra obligación dedicar algunos renglones a manifestar al público nuestro plan y fijar los deberes que no imponemos.

“El único objeto de este periódico es ofrecer a las personas de buen gusto en general y en particular al bello secso (sic), una distracción agradable para aquellos momentos en que el espíritu se siente desfallecido bajo el peso de atenciones graves, o abrumado con el tedio que es consiguiente a una aplicación intensa, o a la falta absoluta de ocupación. Lejos de nosotros la idea orgullosa de levantar en el Iris un monumento de gloria literaria a la nación o a nosotros mismos. Sabemos comprender muy bien la esfera limitada de nuestros talentos, y confiamos en que la benignidad del público dispensará nuestras faltas y favorecerá nuestros esfuerzos”.

“Tenemos la intención de acompañar con algunos números del Iris retratos fieles de los personages (sic) contemporáneos que se han hecho célebres por sus talentos o virtudes.”

Así es que este órgano se propuso difundir la literatura. tanto mexicana como extranjera, reseñar las actividades teatrales, reproducir ” piezas de música moderna y dar cupo a todo lo útil o agradable, tal como la moda”. Se especificó que se publicaría cualquier envío excepto el que tratara sobre política de manera directa o “no contengan personalidades”. Pero, lo cierto es que se trato de política interna y extranjera tales como unas interesantes sobre una “expedición a Cuba por el General Santa Anna”.

El poeta Heredia se separó a fines de julio siguiente y la publicación que salía los sábados comenzó una efímera vida bisemanal, apareciendo miércoles y sábados, desde el número 14, con la noticia de que “este papel está destinado a las ciencias, a las artes, a la literatura y a la política” e incluía–entre sus “principales asuntos”–“noticias extrangeras”.. El autor de las extraordinarias litografías es Linati. Sin embargo, se atribuye un retrato famoso de Miguel Hidalgo al primer litógrafo mexicano, José Gracida, de origen oaxaqueño.

El último número es el 40, aparecido en agosto dos y allí Linati y Galli se despiden para irse a carbonear en secretísima forma a otras latitudes, pues en su “aviso” sepulcral expresan su “agradecimiento a la hospitalidad mexicana”.

De manera trágica ponen que “arrastrado cada uno por su estrella, pueden que dejen el hermoso Anahuac por otros climas o truequen tal vez la pluma por el arado.”

Más claro ni el último epitafio, en la página última, citando a Demóstenes: “No hay nada más duro para los hombres honrados que el no poder manifestar su opinión con toda libertad.”

Así, tu “Iris” fue precedido por ese ocaso del “Iris” de 1826, en la capital de la emergente república. Su nacimiento, como desaparición, debido a semejantes causas. Tú también trocaste la pluma por los libros. Medio siglo, después, Rivera Cambas, tu bienamado prócer, en términos parecidos se despidió en el último número de “El Combate”, que había nacido en 1876, precisamente: (8. -)

“EL COMBATE” de RIVERA CAMBAS

“Después de haber batallado cinco años, es preciso que descansemos y que llevemos a la sala de armas la pluma que nos ha servido para trabajar por la regeneración de nuestra Patria.– Por hoy tomamos cuarteles de invierno y sentamos plaza entre los inválidos.– Nuestra pluma se va a enmohecer; pero ¿qué mal menor le puede acontecer, cuando han muerto las instituciones democráticas y son unas mentiras las leyes y la moralidad?–Cuando el falso apóstol del pueblo, el hipócrita constitucionalista desaparece de la oscura política, nosotros ya no tenemos que seguir siendo el remordimiento de nadie.–Damos las gracias a los amigos que nos han acompañado durante los años de nuestros trabajos.–Si alguna vez aparece un periódico con el mismo nombre que el nuestro, no lo confundan tomándolo por el Combate que apareció en 1876. –Cuando queramos resucitar, sabremos usar la contraseña misteriosa que une a los independientes, a los que jamás doblamos la rodilla ante los tiranos.–Para la resurrección esperamos el consejo del porvenir y la marcha de los sucesos…

El Combate murió así, para nunca jamás resucitar (pues el General Díaz llegó para quedarse más de tres décadas).. “Inició sus actividades atacando al gobierno de Lerdo y en posición tan hostil y decidida que podría tachársele de francamente subversiva”, dices con franqueza. En tu Bibliografía de Rivera Cambas ( 9. -) citas el artículo titulado, precisamente, El Combate, publicado el primer día de su aparición: (11. -)

“El Combate.–Periódico político.–Prospecto.–“Al decir nuestras últimas palabras en el SUFRAGIO LIBRE, prometimos una publicación intérprete de la voluntad nacional, boletín de guerra comunicando oportunamente las noticias del triunfo de la Revolución que en toda la República se ha presentado.–EL COMBATE es el título del periódico, eco de los sucesos que tienden a regenerar al país devolviendo el uso de sus derechos que tienden a regenerar al país devolviendo el uso de sus derechos a nuestros conciudadanos… EL COMBATE VERÁ LA LUZ EN MÉXICO MIENTRAS HAYA LIBERTAD PARA ESCRIBIR; cuando las circunstancias obliguen al Sr. Lerdo a matar a nuestro periódico…”

En tres patadas plasma Cossío la actitud de Rivera Cambas: “Testigo de las múltiples discordias de partidos y facciones que la arruinaban, quiso tomar parte en la vida pùblica y se declaró por las ideas de la libertad y del progreso. Así combatió a Lerdo por el porfirismo; pero cuando, triunfante éste, no cumpliera las promesas de su bandera, se levantó contra la farsa, contra la opresión, y lucha con un denuedo, con un ardor y con una decisión que asombran.”

Tiene razón el sabio González de Cossío: Desengañado de la polìtica, Rivera Cambas se refugió en sus libros como si en ellos quisiera hallar lo que deseaba para su patria.

DEL PERIODISMO A LA LITERATURA POR LA VÍA DE LA DECEPCIÓN

DEL ORIGEN AL FIN

Y así como los fines y términos de todas las cosas se acuerdan en alguna forma y medida con sus principios y orígenes, esa múltiple concordancia que guía adelante el crecimiento desde el nacer cumpliendo por una metamorfosis regresiva esa disminución y ablación hacia el final que place a la naturaleza, así acontece con nuestro ser solar y lunático carmelita. Canto a Ciudad del Carmen aunque se pretenda que me canto a mí mismo, como un Walt Whitman vernáculo. Simplemente, hablo de mí y de los míos porque somos suyos, formamos parte de ese inmenso panorama que me tocó vivir y que comienza en esa isla de Tris, –tan triste–, en ese periódico Iris y en ese periodo literario del Tríptico Erótico, heroico e irónico.

¡Oh!, ese horroroso torrente profundo. ¡Aaaah! y el amor al mar, ve la velada lunar: mar-mar carmesí del Carmen; ven-ven, van-van, y vienen en olas, no solas, en colas, como las lenguas luengas del fuego y las gloriosas puestas de sol y plenilunios resplandecientes e iridiscentes arco iris y rosales del jardín de la plaza grande con el kiosco barrocamente enverjado y el sobrio templo de la Virgen y las diminutas callejuelas y las casas blancas y las tejas rojas y el Golfo y El Ultimo Paseo y Paseo de Mentiras y la guitarra de Guty y cómo le besó bajo el morisco balcón y se puso colorada y mi madre pensó en mí que latía en su seno y rodeó con sus brazos al revolucionario anarquista y lo atrajo hacia sí mientras le susurraba que dejara en paz al cura y al “vampiro del civismo” y al “pica-pica torerillo y banderillero” para que con todo su perfume y la voz de su corazón que latía loco-loco y sí dijo que tendría piedad porque detendría su espíritu en presencia de todas las graves consecuencias y lo constante de los sufrimientos de su adolescente esposa y que se unía con el ser que había engendrado para heredarle plenitud, armonía, esplendor y Paz, PAZ!!! Deseaba acabar con el caos, la disonancia, el grito y la rebeldía: evitar el exilio.

LA PATRIA Y LAS PALABRAS PERDIDAS:

Pero así no fue: no hubo proper words in proper places. Y, entonces, el embrión Lívingston comenzó a ser: lírico hurgador en las profundidades marinas del seno materno de frases encantadas para el sentimiento de la patria perdida. Lo triste fue que palabras como el Carmen no podrían ser pronunciadas, luego, sin una gran nostalgia por el lamentable distanciamiento de la porción de tierra rodeada de la Laguna de Términos, donde terminó la existencia para la familia Denegre-Vaught Alcocer.

Habíamos, todos juntos, los tres, identificado el lenguaje con la experiencia. No se podía confiar ya en la palabra escrita, decretadora del destierro. Frases como: “No habrá progreso hasta que caiga la última piedra del último campanario de la última iglesia”, irritaron enormemente a nuestros coterráneos, ¿no? Por eso, el cura lanzó gritos de alarma: ¡¡Socorro, Por la Virgen del Carmen y nuestra Madre María, Auxilioooo, estos pelafustanes ¡¡quieren quemar el templo!!”, cuando sólo ensayaban la serenata de las novias, soñando en noches de luna: ¡¡¡Y fueron a dormir al calabozo de la presidencia municipal, frente a la iglesia, mientras socarrona y beatíficamente sonreía Monseñor!!!

Behold!: Aquí pruebo el pensar carmelita: ¡ingenio heurístico! Dónde nada quedó que defender decidiste elevar lo periodístico! Diversión cruel, absurda y peligrosa que heredé. Búsqueda de la mote juste, con rabelianos y rebeldes epítetos:

“No serviré por más tiempo a aquello en lo que no creo, llámese mi hogar, mi patria y mi religión. Y trataré de expresarme en algún modo de vida o arte, tan libremente como se pueda, tan plenamente como pueda, usando para mi defensa lasa solas armas que me permito usar: silencio, destierro y esfuerzo.

Lo pudo haber firmado James Joyce o Jorge Denegre-Vaught, pero de todo eso me acordé.

El autor evoca su propia obra periodística radiofónica tan temprana como la paterna, escrita, y llega a comprender ahora, 34 años después, por qué se oponía su padre a que a los quince años de edad incursionara en la práctica de la comunicación de masas que antaño causara a la familia tantas desgracias. En 1958 ni entiende ni está conforme en que le exija que se concentre en sus estudios de leyes, y se olvide del “ingrato” periodismo.

Ante tal actitud de rechazo paterno por la praxis de una profesión que le apasionaba, Lívingston decide motu proprio su destino y obtiene una beca del Canada Council, (14. -) deja la carrera de Derecho en la UNAM e ingresa a la Universidad de Carleton a estudiar Periodismo en la primera escuela creada en la posguerra para el estudio de las Ciencias de Comunicación, dirigida por el fundador de estos estudios en la UNESCO, Dr. Wilfrid Eggleston.

IRRUPCIÓN LITERARIA

El ejercicio de la profesión periodística es interrumpido en 1968 para dedicarse a escribir vivencialmente tres obras. Tríptico Erótico consigna esta triple incursión literaria. A través de dos manifiestos enteramente antagónicos entre sí y la crítica apasionada a ambos documentos así como a la trilogía livingstoniana, suscrita por cerca de medio centenar de reconocidos escritores de la época, se entrega una clara concepción de esa obra que ahora se reanuda amparada, paradójicamente, por ambas tendencias.

La última obra fue publicada en 1970. También entonces fue repudiada, quemada y abandonada por su propio autor. Ahora, veintidós años más tarde, el mismo autor prohija el rescate de tales sendos manifiestos y el tríptico estilo y retorna con un trío de cuentos que propone para su publicación a la Universidad.

Y descubre que no puede abandonar el erotismo:

CARMEN DEL CARMEN EN CHAMPOTÓN

EXORDIO

En la Universidad Autónoma Metropolitana ME ACERQUÉ AL Maestro Marcos Karmy, humildemente, para que fuera su profesor asociado en el módulo que impartía sobre asuntos económicos. Él había determinado una investigación sobre una sociedad cooperativa pesquera en Champotón, Campeche.

Al informarle que había nacido allí mi padre, que yo era campechano y que tgenía casas en Mérida, le encantó la idea de que fuéramos juntos en mi camper—que estaba equipada con todo para vivir en ella en un largo viaje—y comenzamos por acercarnos al entonces Secretario de Pesca, Lic. Fernando Rafful Miguel*, mi paisano carmelita. La verdad. Ignoro qué fue a solicitarle Marcos. Pero el caso es que fuimos con un quinteto de representantes del grupo que haría la investigación, la cual tendríamos que presentar ante las autoridades universitarias y ante los alumnos del Tronco Interdivisional.

*Por cierto,–y aprovechando el circunloquio, el asterisco– quisiera decir que últimamente he tenido un contacto frecuente con el señor Representante del Gobierno de Campeche. Ha sido el enlace más eficiente y cortés, con el señor Gobernador González Curi quien nos acaba de comprar la Biblioteca Sureste de mi padre para la extraordinariamente bella y funcional Biblioteca Central de Campeche, que él construyó. La sala principal lleva ya su nombre, Lic. Jorge Denegre-Vaught Peña. El señor Rafful se las gasta así: carta que envío, carta que me contesta al día siguiente anexando el recadito con el cual se dirige al C. Gobernador, diplomático envío que recibo en enorme bolsa de plástico que contiene un sobre lacrado dentro del cual van las tres líneas: “Aquí le adjunto el escrito del Dr. Lívingston…” Ni un comentario de más ni de menos. Escueta y lacónica frase oficiosa y formalísima. Puntual informe, equivalente a: “Cumplí con el encargo. Ya reenvié su misiva…” , ¿no? La prosopopéyica entrega por un uniformado empleado de DHL pareciera ser portadora de un mensaje substancioso y grandilocuente.

Don Fernando ha sido siempre amable, simpático, dicharachero. Agudo, gracioso, a menudo cuenta experiencias de sus viajes al Líbano, en relación a su familia. Es un auténtico campechano: abierto y jovial. Una enciclopedia viviente de relaciones muy humanas. Lo tengo entre mi índice de ilustres carmelitas. En efecto,

*Fernando Rafful Miguel nació el 5 de octubre de 1934 en Ciudad del Carmen, Campeche. Sus primeros estudios los realizó allí; más tarde se trasladó a la ciudad de México en donde llevó a cabo sus estudios y se recibió de Licenciado en Economía.(1961-1965)

Dentro del Gobierno se desenvolvió como analista en diferentes secretarías como la de Industria y Comercio o la del Patrimonio Nacional. Su carrera fue en asenso hasta llegar a conseguir importantes puestos como el de Director Gral. De control y vigilancia de la Secretaría del Patrimonio Nacional, Secretario de Pesca, Asesor del Regente del D. F. Además, fungió Secretario de Gobierno, Representante dela Secretaría de Educación Pública en Campeche y como representante del Gobierno del Estado de Campeche en la Ciudad de México.(2000)

Con respecto a las actividades académicas de este funcionario se desempeñó como profesor adjunto en la Facultad de Economía de la UNAM, como Coordinador de la Maestría de Pesca en la UAM Xochimilco (1984-1986). Fue Profesor de la materia Política Económica y Seminario de Tesis en la Maestría de Docencia Económica en el Colegio de Ciencias y Humanidades de la UNAM (1984-1986). Ha impartido conferencias en diferentes foros sobre temas ligados al servicio público, los más recurrentes han sido: Petroquímica, Empresas Públicas y Pesca.

Algunas de sus actividades partidistas han sido: Ser senador de la República por el Estado de Campeche (1976-1982), se le otorgó licencia en diciembre de 1976 para desempeñar el cargo de Subsecretario de Pesca. Diputado local por el VIII distrito de Carmen Campeche (1997-2000).

Se le concedió licencia el 7 de octubre de 1997, para desempeñar el cargo de representante de la Secretaría de Educación Pública en el Estado de Campeche y es miembro del Consejo Político del PRI en Campeche.

Otras actividades: Asesor en cuestiones económicas en el Plan Oaxaca de las Naciones Unidas y para diversas dependencias del Gobierno Federal. Ha colaborado para las Naciones Unidas en la FAO en cuestiones de Planificación y Administración Pesquera en Venezuela y Honduras (1991-1994).

Ha recibido condecoraciones de los gobiernos de España, Japón y Venezuela.

Como visitante ha estado en Inglaterra, Grecia, Líbano, Argelia, Marruecos, Belice.

Mira no más los diversos rubros del sector público en las que el Lic. Fernando Rafful ha fungido como consejero o comisario de 1970 a 1976:en la Secretaría de Comercio Exterior (Banco Nacional de Comercio Exterior), en la de Comunicaciones (Central de Comunicaciones); Energía (Comisión Federal de Electricidad), Extracción y Beneficio de Minerales, Fertilizantes y Financiamiento a la Industria (Fondo Nacional de Comercio Industrial), Industria Automotriz y Equipo Rodante (Diesel Nacional), Productos Forestales, Industriales del Papel y Fibras Duras, regulación y Fomento de Actividades Económicas, Siderúrgica, Transporte (Aeronaves de México, Comisión Coordinadora del Transporte, Sistema de Transporte Colectivo: Metro, entre otras), Vivienda (Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores).

En el sector público pesquero fungió como Presidente del Consejo de 1977 a 1982 en las siguientes empresas: Productos Pesqueros Mexicanos, Ocean Garden Products, Exportadores Asociados, Refrigeradora de Tepepan, Productos Pesqueros de Guerrero, de Michoacán, de Mazatlán, de Escuinapa, de Sinaloa, de Alvarado, de Yucalpetén, de Salina Cruz, de La Paz, de Matancitas, de Guaymas, de Bahía Tortugas, de Isla de Cedros, del Pacífico. Ha sido también alto funcionario en Atún Mex, en el Banco Nacional Pesquero y Portuario, Comisión Nacional Consultiva de Pesca. Uno se pregunta ¿a qué horas ha podido leer tantgo, pues me constga sus conocimientos literarios. Y contesta:

— Principalmente cuando estuve a cargo de la tienda de mi padre. Durante esa etapa de mi vida leí más que nunca.”

Y como dije, actualmente es Representante del Gobierno del Estado de Campeche en la Ciudad de México.

Apenas hace unos días, el propio Fernando Rafful puso en mis manos una fotografía que le había entregado Marcos la víspera en el Centro Libanés.

—¿Y cómo está el Maestro Karmy? Hace mucho que no lo veo, pregunté curioso y agradecido.

–Muy bien. Tan bien que me sorprendió tomándose una copa rebosante de aceite de oliva, durante el almuerzo. Fue lo único que ingirió. Se rehusó a aceptar ningún otro alimento.

— Está igualito que en esta foto. Apuesto a que Usted no se acuerda que nos la tomaron hace veinte años. ¡Como se ve aquí, en cambio, nosotros sí hemos cambiado algo!, ¿no?, comentó irónicamente.

Y de inmediato me obsequió esta foto. Se la agradezco al actual Representante del Gobierno del Estado de Campeche, en esta capital de la República:

Detrás de los paisanos de origen árabe, se asoma el Presidente López Portillo desde su retrato oficial, sentado en la Silla del Águila y

desde entonces amigo del joven secretario de Estado carmelita. Era en 1982

EN LAS PLAYAS DE TODOS LOS MUNDOS LOS NIÑOS JUEGAN A TIRAR LA RED, ‘BAILAN Y CANTAN

En la playa de Champotón hay una palapa. Es un enorme pajar circular, Vamos por comida y resulta más difícil hallarla que una aguja en tal pajar. Es jaula PAJARERA de bellas campechanas, la verdad…

Estamos hambrientos, pero queremos mariscos y pescado y no esa clase de carne sabrosa a otras horas…

Venimos de varias reuniones en diferentes cabeceras municipales, en el trajín de la campaña política con el candidato presidencial. Los alumnos esperan. Están en medio de una investigación que propusimos sobre cooperativas pesqueras. El maestro Marcos está, además, perplejo. Sobre la mesa se forman, en hilerita, doce copas en líneas paralelas. Una detrás de otra permanecen intocables. No es hora para beber. Hace calor pero tenemos el deber de llegar sobrios ante nuestros alumnos.

–Nosotros no pedimos ni un trago. ¿Por qué nos las traen?…

–Se las manda ese señor que está allá.

–No lo conocemos. ¿Quién es?

–No sé. Viene con esa señorita.

Ni siquiera volteé.

—¿No nos puede traer comida: algunas botanas, aunque sea?

—No. No tenemos. Sólo hay para tomar…

Nos levantamos para irnos.

Como catapulta se arroja sobre mí un joven que no alcanzo a distinguir. Es un cuerpo atlético el que me arroja violentamente contra el otro extremo de la pared de guano. El mocetón me dio un empujón bárbaro con un manotazo. Reculando caí estrepitosamente de nalgas. Me levanté al instante y me dirigí a la salida.

–¡No pasó nada! ¡Vámonos!

Marcos azorado me palmeaba la espalda: –¡Te felicito! Has dado un ejemplo de hombría! Has puesto encima de todo el deber académico. ¡Imagínate si entras a la camorra! ¡Pararíamos todos en la comandancia… !

Me subí a mi camper. Allí teníamos bar, refrigerador y cocineta. Pero, no había ningún alimento.

–Mira, cerca de aquí, sobre la playa del río hay un buen restaurante. Vamos allá. Dije y aceleré. Llegamos en un par de minutos.

Me dirigí a mi armario. Saqué una automática Colt 38. No entré al restaurante, al que se enfiló como atraído por un poderoso imán–¡la canija hambre!– Marcos. Fui a la playa. Rodeé el restaurante. éste se alzaba unos diez metros sobre el nivel del mar. Entré al mar que comenzaba donde estaba el edificio que montaba a caballo sobre la boca del río y calmado– como plato– mar de Campeche. Es la Laguna de Términos. Me quedé estupefacto: Caminando unos 20 metros sobre las quietas aguas marinas, la profundidad era la misma: la de unos 40 centímetros.

Volví desplazándome en nado submarino, enredándome en las abundantes algas marinas que infestaban el escasísimo fondo. Entré al restaurante sacudiéndome todavía los hierbajos que se adherían pegajosa y babeantemente a mi piel.

Estoy cabalgando en el recuerdo a la espléndida morena. He besado su vulva tan salada como el mar. He chupado sus pezones bermejos como un hambriento bebé: ¡Tengo hambre y sed! Que me traigan ostiones del color y textura de sus vibrantes labios vaginales. Los trago como succionaba su clítoris. Erecto punzaba mi paladar. Rica chiquitita. Te meto la verga hasta el fondo suave, lúbrica, tersa pero con esa empuñadura dura de la punta como la acerada espada que traspasa tus calientes carnes que palpitan, en sístole y diástole, entre estertores y gritos agónicos y suspiros tiernos… Es el sol ardiente, es tu sudorosa piel, tus entornados párpados que muestran la espesura de rizadas pestañas que ocultan la brasa de esos negros ojos tan profundos como tu hoy. Holy hole! Santo hoyo. Yo me hallo en ese hueco cuyo fondo no logro alcanzar: pozo de gozo, pozo sin fondo, pozo de unión: renuncia al pozo de la soledad.

Y te hincas y me coges y recoges mis sollozos y detienes mis retozos mientras me cabalgas con el movimiento de tus nalgas que se mueven sincopadamente con un ritmo que ni los Beatles.Ya estoy en los Rolling stones, cuando Lívingston es sacudido nuevamente por el cabrón mancebo.

— ¡Carajo! Y ahora, ¿qué quiere usted?

— ¡Hijo de la chingada! Otra vez te he mandado unos tragos para que la olvides y te haces pendejo… ! ¡A mí ningún chingao chilango me desprecia!…

— ¡Pero!, ¿Qué te traes? Mira: somos un par de maestros que vamos a reunirnos con los muchachos en unos minutos para estudiar esta comunidad. No podemos tomar ahora.

— ¡Qué maistro ni qué nada! Cabrón, ¡deja en paz a mi mujer! Ya me contó que anduviste con ella…

—¿Yo? Nunca la he visto en mi vida. Más aún ni sé cómo es porque ni siquiera miré a ninguno de los dos, antes…

— Vamos al carajo. Acompáñame afuera. Vamos a ver quién se queda con ella.

Caminó hacia el bar. De paso cogió su vaso de la mesa de la cantina y de un sorbo lo tragó. Alcancé a tocarle la pistola que llevaba aún al cinto. Iba detrás con mi colt en la mano. Llegamos a la playa del frente del restaurante. De un solo movimiento lo hice volar encima de mi cabeza. Me apoyé en el brazo armado. Tenía una 45 del ejército, que cayó a su lado. La recogió de un zarpazo y comenzó a dispararme. Corrí en zig-zag. Llegué al balcón tirando sillas y mesas que obstaculizaban mi veloz carrera. Tome impulso, resorteé y salí describiendo una perfecta línea elíptica. Cuando toque el agua comencé un nado perpendicular al clavado. Nunca rozó mi abdomen el fondo arenoso. Bajo el agua me desplacé unos 60 metros.

El desgraciado acabó con la carga de su pistola, tirando a lo loco a cualquier punto del verdinegro mar.

Salí y me sorprendió encontrar una camioneta de la policía con tres policías de cada lado con sus rifles en las manos en actitud de disparo. Marcos asomaba su rubia cabeza a un lado de la torcida palmera que le servía de refugio. Me gritaba que ya podía salir.

–¡Oye!…¡Ya llegó el auxilio! Sal. Vámonos.

Decidimos que no podíamos quedarnos en Champotón. Esto después que mi mejor amigo, el presidente municipal, el historiador del pueblo, nos negó asilo en su casa:

—¡Vete inmediatamente! ¡No puedo arriesgar a mi mujer y a mis hijos! ¡El asesino te buscará! ¡¡Márchate lejos!….

Llegamos a la Capitanía del puerto que estaba en el camino, rumbo a la capital del estado- Me anuncian con el Contralmirante. Nos recibe principescamente. Sobre el delicioso postre, acompañado de champaña, a un lado el coñac, me suelta:

— A usted le conozco desde hace mucho. Mi hijita anda de novia con su muchacho. Me cae bien,,,Pero, usted, no debe faltarle el respeto a las mujeres de nuestros marinos. ¡Son bravos! Andan de puerto en puerto. Pero, cuando están en tierra con la mujer del hogar: ¡que nadie siquiera las mire!

No quisimos quedarnos en la capitanía. Nos seguimos hasta la casa de un cura amigo de Marcos que vivía sobre la carretera, frente al mar, en un cercano puerto. Subimos a la azotea a respirar la calma de la brisa marina. Se pusieron a reconocer las estrellas. Yo no buscaba augurios celestes… Las pléyades, la osa menor, Hércules, Venus…

Las constelaciones refulgían y me quedé contemplando venus, la estrella vespertina y del amanecer… Me acordé de los ojos de la niña de las playas del Carmen, Carmen…

¿Me habría mirado de reojo en la palapa de Champotón? ¿Le habría descubierto los apasionados pensamientos, los lascivos recuerdos del celoso amante marino?

Tamam Shud

NOTAS:

1. De Tris a Iris sólo hay un pasito: convertir la T en I. ¿Será éste el origen del nombre del periódico que dirigió mi padre y al que dedico la primera sección de la segunda parte? Era una publicación patriótica, dedicada a exaltar los valores de la campechanía y a contribuir al mejoramiento cultural de Ciudad del Carmen. La cultura es la memoria del pueblo pero mi padre–con su prodigiosa memoria– dice que no recuerda por qué le puso ese nombre al corpus cuyo recorte analizo diacrónica y sincrónicamente.

2. -Incluído en la Colección de Grandes Crónicas Mexicanas de la Editorial Academia Literaria, la obra está precedida por un vasto estudio profundo, erudito y revelador del gran historiador yucateco Ignacio Rubio Mañé. La obra consta de dos tomos. En el primero se presenta el estudio con ilustraciones de la época, inclusive un retrato original de don Diego López de Cogolludo, y el segundo contiene la obra en preciosa reproducción facsimilar. Fue un éxito editorial de resonancia mundial que atrajo a los mayistas europeos y norteamericanos.

3. –Los cuatro puntos cardinales y otros poemas, Salvador Antonio Vadillo Oconue, diciembre de 1985, Imprenta Municipal “Felipe Rodríguez Ara”, impreso a solicitud del Grupo Cultural “Brecha”.“El cómo y el por qué de este Poemario”, prólogo de Radamés Novelo Zavala.

4. -Actualmente, la ciudad de Escárcega, la más pujante del Estado de Campeche que alcanzó su autonomía del Municipio del Carmen en 1988. En el ahora Municipio de Escárcega se construía en 1936, año en que ocurrieron los hechos que narro, la vía para el Ferrocarril del Sureste.

(6. -)Tantas amigos tenía, en verdad, que cuando nací me puso el nombre de los más queridos: Manuel, Augusto, Walter, Lívingston. Excepto el último, que honraba a mi abuelo, y Augusto que supongo que era in memento de Guty Cárdenas (quien le llevó serenata a mi madre allá en el Carmen), así como de un famoso short-stop yucateco que se convirtió en leal aliado de mi padre en su pugna contra la clase hegemónica del Carmen. Todavía tengo que preguntarle por qué soy “mula”, ¿y quién fue Walter? (Hoy me contestó. Me puso Manuel y, por ende, por eso soy mula, porque ese día nací (22 de junio), día de Corpus Christy, y Walter, porque simplemente se le ocurrió.

(7. -) El poema está escrito en Guanajuato, lejos de Ciudad del Carmen. ¿Es poeta en el exilio?

(5. -) En la parte más larga de la isla contamos 39 kilómetros. En la más ancha, 7.5, aproximadamente. Tiene, un poco más de 150 kilómetros cuadrados. Es pues la “i” que separa a la Laguna de Términos del Golfo de México, o donde Termina Términos, como pretendía Alaminos.

(8. -) En el número 817 del 3 de octubre de 1880, página 2, inserto en la sección “Gacetilla”, Firmado: La redacción.

(9. -)Separata de la “Historia de la Intervención Europea y Norteamericana en México y del Imperio de Maximiliano de Habsburgo” de Manuel Rivera Cambas, que fue publicada por la Editorial Academia Literaria, fundada y dirigida por mi padre. México, 1962.

(11. -)Este periódico se publicó en la “Imprenta del Padre Cobos” (2a. de Venegas Número 6) desde el número 1 del domingo 30 de enero de 1876.

(10. -)Sebastián Lerdo de Tejada, a quien mi padre admira profundamente por permitir que la libertad de expresión campeara en México a pesar de las terribles circunstancias en que gobernaba. Fue presidente constitucional de diciembre de 1872 al 20 de noviembre de 1876. Durante su gobierno se incorporaron las Leyes de Reforma a la Constitución. Fue reelecto a la presidencia en 1876, pero la rebelión de Tuxtepec lo obligó a salir del país.

(12. -) Salvo un período de poco más de un mes, no hubo represalias del gobierno de Lerdo de Tejada contra el periodista. El Combate dejó de aparecer a partir del No. 80 del 12 de octubre de 1876 hasta el 26 de noviembre del mismo año en que se publicó el 81. Esto, en virtud del decreto del gobierno de Lerdo de Tejada, publicado en octubre, que restringió la Libertad de Imprenta. Mi padre analiza esta situación en los números 4 al 6 inclusive de la Bibliografía de Rivera Cambas, op. cit.

(13. -)Y resulta importante la enseñanza, ya que el juicio de González de Cossío sobre Rivera Cambas, basado en el trabajo de mi padre, es una polarización positiva de la negativa opinión que malévola, maliciosa y procazmente divulgó el Cronista de la Ciudad de México, Artemio del Valle Arizpe, en su Historia de la Ciudad de México según los relatos de sus cronistas, porque este hombre de bajas pasiones deseaba desacreditar al historiador del que abrevó y, de plano, plagió para realizar su propia obra. Esto es típico de algunos cronistas: difaman y calumnian para ocultar valores trascendentes que quieren utilizar sólo para sí mismos, egoístamente.

(14. -) La primera beca concedida a un estudiante latinoamericano por el gobierno canadiense, en extremo generosa y que se extendió hasta el término de la carrera en Carleton University,

*P.9, en blanco, con el epígrafe citado, op.cit.

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