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He presentado un proyecto de investigación a la DIVISIÓN DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES. Mi amigo querido, el Maestro Jorge Alsina Valdés y Capote, Director de dicha división, tiene un formidable programa editorial que convierte a la UNIDAD XOCHIMILCO de la UNIVERSIDAD AUTÓNOMA METROPOPLITANA en una poderosa productora de textos sobre las Humanidades y las Ciencias Sociales. Ha acogido con entusiasmo mi propósito de dar publicación a dos obras aún inéditas que dejó mi padre, el Lic. JORGE DENEGRE VAUGHT PEÑA. El historiador y bibliógrafo mexicano dedicó gran parte de su vida a la publicación de obras importantes para comprender el accidentado devenir de nuestra patria. Al fundar la EDITORIAL ACADEMIA LITERARIA en 1950, publicó algunas de las más trascendentes crónicas,en su Colección Grandes Crónicas Mexicanas. Del período colonial publicó una Colección de Joyas Bibliográficas Mexicanas, seleccionando obras de primorosa impresión y logrando una perfecta reproducción en offset, para conservar su belleza tipográfica. Y en la PORTADAde todos loslibros estaba Jorge matando al dragón del mal:

En un par de estasobras, ya impresas,  no llegó a  colocar su  exlibris. Trátase de  VIAJES  DE  ORDEN SUPREMA y  de HISTORIA  DE LAS R EVOLUCIONES  de Anselmo  de  la  Portilla.

De éste último, don Andrés nos  da noticia, como uno  de los antecesores  conspicuos  de los honorables  miembros  de la  ACADEMIA DE  LA LENGUA  MEXICANA.:

                    

ANSELMO DE LA PORTILLA
Miembro de la Academia Mexicana de la Lengua

 

Nació en Santander, España, el 3 de febrero de 1816; falleció en   México, D.F., el 3 de marzo de 1879. Ingresó en la Academia el 28 de enero de   1878 como numerario; silla que ocupó: I (2º).

Anselmo de la Portilla nació en Sobremazas, provincia de Santander, España, el 3 de febrero de 1816.
Murió en la ciudadde México el 3 de marzo de 1879.
Poeta, periodista, historiador, editor. Llegó a México en 1840.

En los primeros tiempos se dedicó al comercio. Luego, dedicó íntegramente sus esfuerzos a las letras y a tareas con ellas conexas, lo que era su vocación verdadera. En 1844 publicó sus primeros poemas. Fundó El Español y El Eco de España, para fomentar la amistad entre España y México. Colaboró en el Diccionario universal de historia y geografía (1853-1856). Fundador, redactor y colaborador en El Católico, El Despertador Literario, El Espectador de México, entre otros periódicos y revistas, en los que publicó novelas, críticas, biografías, artículos bibliográficos, leyendas, síntesis biográficas.
En 1858, tras de una breve estancia en La Habana, en compañía de José Zorrilla y del editor español Cipriano de las Cagigas, dirigió El Diario de la Marina y quedó en proyecto el que pensaba fundar con sus amigos ya citados, por la muerte de uno de ellos, Cagigas; se trasladó a Nueva York y allí fundó El Occidente.
Regresó a México en 1862, a raíz de la intervención extranjera. Durante su estancia en el puerto de Veracruz, publicó El Eco de Europa, en cuyas columnas, siempre fiel a su idea de promover la amistad entre México y España, abogó por que las tropas españolas no participaran en la Intervención. “Regresando yo a México ?dice?, llegué a Veracruz cuando ya estaban cortadas las comunicaciones con el interior del país. Obligado a detenerme ahí por este motivo, me ocurrió establecer un periódico, con el objetivo de extirpar los temores que inspiraba la coalición europea, y de abogar por una solución pacífica; aunándose a ello la circunstancia de que viniendo el general Prim al frente de la expedición española, el pensamiento de los aliados no podía ser otro que el arreglar en paz las cuestiones de México”. Este empeño en evitar la intervención de España en los asuntos de México es otro de los testimonios que existen de su lucha en promover la concordia entre las dos naciones. Creía Anselmo de la Portilla que si Prim disparaba un cañonazo en Veracruz, si disparaba un fusil, si derramaba una gota, una sola gota de sangre mexicana, acababa para siempre el prestigio del nombre español, no sólo en México sino en toda la América. Estableció una de las más famosas publicaciones que han existido en México, La Iberia (1867-1876), en cuyo folletín aparecieron, entre otros títulos, La navidad en las montañas (1871), de Ignacio Manuel Altamirano y las Instrucciones que los virreyes de la Nueva España dejaron a sus sucesores (1873). “El señor Portilla -escribió Pedro Santacilia- es uno de los literatos españoles que mejor manejan y con más elegancia el habla de su nación, y sus obras pueden competir por el estilo con las más afamadas que se publican en la orilla misma del Manzanares. Como periodista, ninguno hay entre nosotros, que le saque ventaja”, agrega. Este juicio de Santacilia aumenta de mérito si se tiene en cuenta que pertenecían a partidos políticos contrarios: el primero era liberal y conservador el segundo. Publicó: Historia de la revolución de Méjico contra la dictadura de Santa Anna (1853-1855) (1856); Méjico en 1856 y 1857. Gobierno del general Comonfort (1858); Virginia Stewart, la cortesana. Historia de amor, vicio y sangre (Fragmento de unos apuntes de viaje a los Estados Unidos) (1864 y 1868); Cartilla de geografía para los niños (1865); España en México (1871). Y quedaron inéditas unas Cartas de viaje que dirigió al conde José Gómez de la Cortina.
Andrés Henestrosa

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