las peripecias de la mejor biblioteca particular sobre MÉXICO

NVIÉ UNA INVITACIÓN AL PRESIDENTE PARA VISITAR LAS BIBLIOTECAS DENEGRE VAUGHT QUE HEMOS TRATADO CON USTEDES. HASTA LA FECHA NADIE EN LA PRESIDENCIA HA DICHO ESTA BOCA E MÍA Y Y CON ELLA CONFIRMO, RECHAZO O POSPONGO HASTA NUEVA FECHA. PERO, AQUÍ LA RED SIRVE PARA MUY POCO, LOS FILTROS PARA NULIFICAR EL MENSAJE Y LA VOLUNTAD FÉRREA DE QUE NUNCA HAYA TRANSPARENCIA SINO MEROS SIMULACROS. NO EXISTE EL FAIR PLAY NI EL RESPOND S’IL VOUS PLAIT. R.S.V.P.Responda por favor!! Cuando vea estas iniciales en una invitación tenga la amabilidad de responder. Dentro de las 48 horas después de recibir una invitación ésta debe ser contestada con un sí o por un no. Todos tenemos el derecho de rechazar una invitación si no deseamos ir o si nuestra agenda esta saturada para esa fecha, pero debemos contestar inmediatamente, agradecer la invitación y excusarnos diciendo que tenemos otro compromiso.La gentes u organizadores dependen de la exactitud de dicha información para desarrollar con éxito los tópicos mencionados.Por lo tanto, cuando una invitación tiene impresa las iniciales R. S. V. P. o su equivalente en castellano: Se ruega contestar, no sea indiferente, estas no fueron colocadas por snobismo, existen importantes razones de índole organizativa para hacerlo.Y no le hace que se trate del presidente de la República. Con mayor razón debiera responder tal como lo hacen en la Casa Blanca el presidente o el vicepresidente. Vea:
Thank you for your message. On behalf of Vice President Biden, we
appreciate hearing from you. The President has promised the
most transparent administration in history, and we are committed
to listening to and responding to you….Sincerely, your friend Biden.

Todavía espero alguna respuesta. Este ciudadano ha sido pintado muchas veces, pero ahora y aquí NO ESTOY PINTADO.

En seguida, debo manifestar que a la primera de nuestra expresión de interés a la propia invitación del señor Presidente Calderón, recibimos inmediata respuesta y se canalizaron prontamente las negociaciones. Tras nuestra petición de compraventa hubo un ACTO SEGUIDO: USTEDES TUVIERON A BIEN ENVIAR A UN ALTO REPRESENTANTE, el Lic. Fernando Serrano Migallón QUIEN OSTENTA EL TÍTULO DE SECRETARIO DE ARTE Y CULTURA (o viceversa). Llegó, vio hacia la Virgen de Guadalupe de Cabrera que está en la sala principal encima de miles de libros de rareza inusitada, enormes folios y demás y exclamó: –¿Cuánto quieren?

 

No había visitado la Biblioteca de Xochicalco ni la de Chicago ni había revisado libro alguno de los cinetos que le rodeaban y estaban a su disposición. Así de rápido, disparó. Ya ni Pancho López o Pancho Villa.

A los pocos días recibimos otra visita proveniente de la Biblioteca de la CONACULTA.

ENTIENDO QUE LLEGÓ CON AMPLIAS FACULTADES DELEGADAS POR EL DIRECTOR DE BIBLIOTECAS DE CONACULTA. SR. LIC. FERNANDO ÁLVAREZ DEL CASTILLO A.

TUVO A BIEN ESTE SEÑOR INVITARNOS A VISITAR LA BIBLIOTECA JOSÉ VASCONCELOS DE LA CIUDADELA, NO LA QUE ESTÁ EN DONDE UNA VEZ ESTUVIERON LAS OFICINAS DEL PRI TRAS SER TERMINAL DE LOS FERROCARRILES (BUENAVISTA).

EN LA CIUDADELA SE NOS SEÑALÓ UN AMPLIO SITIO <¡toda una nave!> y se nos dijo QUE SEGURAMENTE SE PONDRÍA allí muy pronto LA BIBLIOTECA DE NUESTRO PADRE, JORGE DENEGRE VAUGHT PEÑA, YA QUE ESTABAN CONVENCIDOS DE QUE ERA LA MEJOR COLECCIÓN DE LIBROS SOBRE LA HISTORIA DE MÉXICO QUE EXISTÍA ACTUALMENTE.

ESTE SEÑOR, ASIMISMO, SUGIRIÓ QUE SOLICITÁRAMOS EL PERTIAJE DE LA SEÑORA AMALIA PORRÚA, POR SER UNA PERSONA QUE YA HABÍA REALIZADO PERITAJES DE OTRAS BIBLIOTECAS CON CUYO PRECIO ESTUVIERON USTEDES CONFORMES Y LUEGO LAS COMPRARON.

ESO HICIMOS Y TRAS HABER CONCLUIDO SU TRABAJO QUE DURÓ DOS SEMANAS, DE ARDUOS LISTADOS DE OBRAS QUE HALLÓ RECORRIENDO ANAQUELES, LIBREROS Y EDIFICIOS, DE LA BIBLIOTECA ÚNICA DE JORGE DENEGRE VAUGHT, LA SEÑORA AMALIA PORRÚA RINDIÓ SU DICTAMEN.

ENVIARON USTEDES, OTRA VEZ, A OTRO ACOMEDIDO Y AMABLE SERVIDOR PÚBLICO DE DICHA BIBLIOTECA JOSÉ VASCONCELOS–LA DE LA CIUDADELA– PARA QUE RECOGIERA EL DICTAMEN Y OTROS DOCUMENTOS QUE ANEXAMOS PARA UN COMITÉ INSTALADO ESPECÍFICAMENTE PARA LA COMPRA DE BIBLIOTECAS PARTICULARES.

Éste comité no se llegó a reunir en la fecha concertada y asistieron sólo unos pocos miembros que declinaron la compra-venta en virtd– se nos dijo– que el precio que puso la Porrúa era el triple de la que costaba una sola.

–“Si usted puede comprar una con 50 mil y todavía le sobra dinero del presupuesto, ¿compraría otra que vale el triple en vez de adquirir las otras tres de un jalón?”, fue el argumento utilizado por Fernando Serrano Migallón.


De suerte que pensé estúpidamente que en vez de adquirir libros raros, importantes para la historia de México están adquiriendo al tres por uno, bisutería bijouterie de escritores que adquirieron libros que no son raros ni fundamentales para el estudio de la historia de México y que ni siquiera tienen que ver con el país pues tratan de ejemplares pertenecientes a literaturas, alemanas, inglesas, francesas, en fin, extranjeras y que poco tienen que hacer en una biblioteca que debía tener las obras más trascendentes de la bibliografía nacional. Pero ese miserable y provinciano, –estrecho, diría ÁLVAREZ– pensamiento nacionalista felizmente no es compartido por una dirección contracultísima de un organismo que aglutina todas las tendencias de las letras universales.. 


Por eso pedí al presidente CALDERÓN que INSTRUYERA, PUES, A QUIENES DEBEN CUMPLIR CON SU MANDATO PARA QUE SE ADQUIRIERA CUANTO ANTES LAS BIBLIOTECAS DE ILUSTRES MEXICANOS que perdonaran nuestro trasnochado secularismo y a pesar de nuestra imperdonable miopía NOS TRATARAN con benevolencia pues no éramos más que tres viejitos que antes de morir deseábamos a toda costa LIBERARNOS DE CUIDAR poco más de 260 MIL LIBROS Y DOCUMENTOS ESENCIALES PARA EL PAÍS QUE DEBEN ESTAR EN LA “JOSÉ VASCONCELOS CALDERÓN o en cualquier otra superbiblioteca y que se abstuvieran de desechar la mínima personalidad del tal Yo, Lívingston, el hijo incómodo, y en vez de ello, olvidando al pedante escritorcete, tomaran en cuenta la no menos egregia personalidad del coleccionista original don JORGE DENEGRE VAUGHT PEÑA, quien no tiene la culpa del estilo de su prole y cuya FIGURA era sí muy pertinenete para los alcances del proyecto CONACULTA para BIBLIOTECAS PERSONALES DEL SIGLO XX, tal cual la describió el ilustre académico de la lengua, académico de la Historia Nacional y enciclopedista, JOSÉ ROGELIO ÁLVAREZ:

“Entre muchas de sus obras, hay textos consagrados a Campeche: textos que tratan del Estado, de la ciudad capital, los municipios, los personajes y las peculiaridades correspondientes, de modo que en conjunto constituyen lo que podría denominarse una Suma Campechana. De sus otras aportaciones a la cultura nacional, todas meritísimas, se da cuenta en la nota onomástica dedicada a él en la propia obra, LA ENCICLOPEDIA DE MÉXICO, TOMOS II y III. JORGE DENEGRE VAUGHT PEÑA.

“Hombre de letras leídas y escritas con asiduidad, explorador de archivos, descubridor de documentos y aún entrevistador, don Jorge practica todos los métodos para hacer historia. Pero a diferencia de la mayoría de los investigadores, adscritos por lo común a instituciones, universidades, bibliotecas o archivos, o sostenidos por becas o favorecidos ocasionalmente por las autoridades, don Jorge es un hombre independiente, cuya actividad económica, centrada en el comercio de bienes culturales, le ha permitido solventar el ejercicio de su vocación. Se distingue de un comerciante común en que aplica el beneficio de sus operaciones a enriquecer su acervo bibliográfico, a subsidiar sus preferencias académicas y a editar textos raros o agotados. No es tampoco un librero convencional, pues a la par que presta el servicio de conseguir títulos fuera del mercado, ofrece amplia información adicional, orienta al estudioso y lo introduce al erudito mundo de los pormenores editoriales. Es ciertamente un apasionado coleccionista de libros valiosos, pero en contraste con el afán de adquirir y poseer riquezas para la satisfacción personal y el envanecimiento, es generoso y magnánimo. A menudo llega al extremo de prestar libros, riesgo que él asume sólo cuando está persuadido de la integridad del favorecido. Aún así, no son pocas las veces en que alguno de sus ejemplares ha cambiado de domicilio, aprovechándose quien abusa de la proclividad de don Jorge a tolerar, bondadoso como es, el apetito libresco de otro.

“Mi admiración por don Jorge se funda en su condición de hombre independiente, empresario con espíritu cultural, escritor, editor, librero alerta a resolver toda emergencia bibliográfica, practicante de un desinteresado magisterio informal y, por añadidura, compañero ideal de copa y mesa. sólo comparable a la línea lateral de los peces o a las varas con que los gambusinos detectan los tesoros ocultos, es la que guía a don Jorge para moverse con fluidez en medio de ese mar de papel impreso que ha inundado su casa de las calles de Oklahoma.(Ver fotos de la biblioteca personalísima de don Jorge, en las calles de Chic ago, cerca del domicilio citado poor don José Rogelio Álvarez.) En las gradas de acceso que parten del vestíbulo, atestadas de libros, apenas hay sitio para poner el pie; una de las hojas de la puerta está cancelada por que la obstruye los volúmenes apilados de piso a techo;se camina por trincheras abiertas entre rimeros de tomos; se asciende por una escalera colmada de paquetes y folletería, y luego se va penetrando a estancias donde brillan las obras más insignes, en ediciones príncipe, colocadas unas sobre otras, o en estanterías repletas. En los recodos de esta singular biblioteca, donde coexisten en aparente desorden todas las materias y todos los autores, aparecen de pronto, como islas secretas, apenas emergentes, los varios escritores en que don Jorge amontona expedientes, papeles sueltos, infolios, mapas, tarjetas, notas, unas máquinas de escribir, ceniceros rebosantes y algún teléfono, o sea, el herramental de su empeñoso trabajo. De qué manera se orienta en esa selva de especies culturales, cómo colecta siempre el ejemplar qué desea y de que artes se vale para no desviarse ni distraerse en ese laberinto poblado de voces tentadoras, son preguntas para mí sin respuesta, a menos que sean los espíritus de los escritores, o las musas, quienes lo llevan de la mano hasta las páginas donde vibra su presencia.

“Una cualidad, o destreza, o habilidad más, mezcla de memoria y de intuición, acción y efecto de un misterioso sexto sentido
Nada más merecido que este homenaje a don Jorge, de quien todos los aquí reunidos somos amigos, admiradores y ciertamente discípulos, en la medida que hemos recibido de él, aparte afecto, distinciones y favores, enseñanzas constantes.”

JORGE DENEGRE VAUGHT PEÑA, por
JOSÉ ROGELIO ÁLVAREZ.

CHURUBUSCO”.

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